Ser mujer y vivir en el medio rural significa enfrentarte a una serie de carencias: En primer lugar, la falta de servicios e infraestructuras, que limita el desarrollo de nuestros municipios y supone un condicionante a la hora de poner en marcha nuevas empresas en el entorno rural. Esto es consecuencia y, a la vez, explica los fenómenos de despoblamiento, envejecimiento y masculinización que sufren nuestros municipios: a menor población, menos servicios, mayor éxodo de la población joven (especialmente mujeres) y, por tanto, desequilibrio poblacional (envejecimiento y masculinización). Si a ello añadimos la falta de oportunidades labores, el escenario es muy complicado. Todos nuestros esfuerzos y recursos se han de invertir en romper este círculo vicioso.
Las mujeres tenemos un papel fundamental en el desarrollo de las comunidades rurales. La pervivencia de los municipios depende de nosotras, y cada vez estamos más preocupadas e involucradas en frenar esta tendencia. En los últimos años, ha aumentando la participación de las mujeres en asociaciones, sindicatos, organizaciones profesionales agrarias, cooperativas, partidos políticos… Porque queremos participar activamente en revertir esta situación.
Y para ello, para lograr un desarrollo sostenible del medio rural, hemos de encontrar nuevos yacimientos de empleo para las mujeres en el medio rural. Esto significa nuevas actividades que cumplan dos requisitos:
- Que satisfagan necesidades no cubiertas.
- Que su desarrollo tenga un alto contenido de empleo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario